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日志


5月31日

ORACION A MI MISMO

Que yo me permita
mirar, escuchar, y soñar más.
Hablar menos.
Llorar menos.

Ver en los ojos de quienes me miran, la admiración
que me tienen... y no la envidia que
prepotentemente pienso que sienten

Escuchar con mis oidos atentos
y mi boca estática,
las palabras que se hacen gestos
y los gestos que se hacen palabras.

Permitir siempre escuchar aquello
que yo no tengo permitido escuchar.

Saber realizar
los sueños que nacen en mi y por mi,
y conmigo mueren, por yo no saber que son sueños.

Entonces,
que yo pueda vivir
los sueños posibles
y los imposibles;
aquellos que mueren
y resucitan

a cada nuevo fruto,
a cada nueva flor,
a cada nuevo calor,
a cada nuevo rocío,
a cada nuevo día.

Que yo pueda soñar el aire,
soñar el mar,
Soñar el amar.

Que yo me permita el silencio de las formas,
de los movimientos,
de lo imposible,
de la imensidad de toda profundidad.

Que yo pueda substituir mis palabras
Por el toque,
Por el sentir,
Por el comprender,
Por el secreto de las cosas mas raras,

Por la oración mental
(aquella que el alma cria y que
sólo ella escucha, y sólo ella responde).

Que yo sepa dimensionar el calor,
experimentar la forma,
vislumbrar las curvas,
diseñar las rectas,
y aprender el sabor de la exuberancia que se
muestra en las pequeñas manifestaciones
de la vida.

Que yo sepa reproducir en el alma,
la imagen que entra por mis ojos
haciéndome parte suprema de la naturaleza,
creándome y recreándome a cada instante.

Que yo pueda llorar menos de tristeza
y más de alegrías.

Que mi llanto no sea en vano,
Que en vano no sean mis dudas.

Que yo sepa perder mis caminos,
pero que sepa recuperar mis destinos
con dignidad.

Que yo no tenga miedo de nada,
principalmente de mi mismo:
- Que yo no tenga miedo de mis miedos!

Que me quede dormido

cada vez que vaya a derramar lágrimas inútiles,
y despierte con el corazón lleno de esperanzas.

Que yo haga de mi, un hombre sereno
dentro de mi propia turbulencia.
sabio dentro de mis límites
pequeños e inexactos.
Humilde delante de mis grandezas
(que yo me dé cuenta cuan pequeñas
son mis grandezas, y cuan valiosa
es mi pequeñez).

Que yo me permita ser madre,
ser padre, y, si fuere necesario,
ser huérfano.

Permítame yo enseñar lo poco que sé
y aprender lo mucho que no sé.

Traducir lo que los maestros enseñaron
y comprender la alegría con que los simples
traducen sus experiencias;

Respetar incondicionalmente el ser;
el ser por si solo, por más nada
que pueda tener más allá de su esencia.

Auxiliar la soledad de quien llegó,
rendirme al motivo de quien partió,
y aceptar la alegría de quien quedó.

Que yo pueda amar y ser amado.
Que yo pueda amar aún sin ser amado.

Hacer gentilezas cuando recibo cariños;
hacer cariños aunque no reciba gentilezas.

Que yo jamás quede solo,

aún cuando yo me quiera solo.

Amén.

Oswaldo Antônio Begiato

HUELLAS SOBRE LA ARENA



Una noche en sueños ví
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.

Soñe que veía en los cielos
mi vida representada
en una serie de escenas
que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba,
como amigos, conversando.

Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo,
pero algo extraño observé,
y sentí gran desconsuelo.

Observé que algunas veces,
al reparar en las huellas,
en vez de ver los dos pares
veía sólo un par de ellas.

Y observaba también yo
que aquel solo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas,

En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.

Pregunté triste a Jesús:
"Señor, ¿Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo?

Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas,
cuando más siento el sufrir,
veo un sólo par de huellas.

¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?

Y Jesús me contestó
con ternura y compasión:
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.-

Siempre te amé y te amaré,
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.

Mas si ves sólo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,

Es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos"

QUEDA PROHIBIDO!!



Queda prohibido llorar sin aprender;
levantarte un día sin saber que hacer;
tener miedo a tus recuerdos…

Queda prohibido no

sonreír a los problemas;
no luchar por lo que quieres;
abandonarlo todo por miedo;
no convertir en realidad
tus sueños...

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor…

Queda prohibido dejar a tus amigos;
no intentar comprender lo que vivieron juntos;
llamarles sólo cuando los necesitas…


Queda prohibido no ser TU ante la gente;
fingir ante las personas, que no te importan;
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden;
olvidar a toda la gente que te quiere…

Queda prohibido
No hacer las cosas
por ti mismo;
no creer en Dios
y hacer tu destino;
tener miedo a la vida
y a sus compromisos;
no vivir cada día
como si fuera un
último suspiro…

Queda prohibido echar a alguien
de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse;
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido
no intentar comprender
a las personas,
pensar que sus
vidas valen más
que la tuya,
no saber que cada
uno tiene su camino
y su dicha…

Queda prohibido no crear tu historia;
no tener un momento para
la gente que te necesita;
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido
no buscar tu felicidad;
no vivir tu vida con una actitud positiva;
no pensar en que
podemos ser mejores;
no sentir que sin ti,
este mundo no
sería igual…

Alfredo Cuervo Barrero

Dios siempre esta contigo


Cuando el caminar parezca
pedregoso y difícil.
Cuando las ofensas traten de herirte.
Cuando las palabras no salgan,
y no puedas hablar.
Cuando todos te condenen.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando la inseguridad te agobie.
Cuando el dolor y la amargura
te invadan.
Cuando parezca que te han
abandonado.
Cuando la enfermedad
se vuelva agresiva.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando seas perseguido
y humillado.
Cuando prediques la Palabra
y creas que no la han recibido.
Cuando el caminar parezca
doloroso.
Recuerda: Dios está contigo.

Cuando hablen mal de ti.
Cuando te sientas débil.
Cuando te sientas solo.
Cuando digas: "No puedo más"

Recuerda: Dios está contigo.